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jueves, 11 de febrero de 2021

¿Soñamos?

 Suena el despertador. Otro día de mierda. Vas a trabajar a tu mierda de trabajo o no tienes trabajo. Te levantas para desayunar, pero ni lo haces. No tienes hambre. No estás animado. Sabes que va ser igual mañana, pasado y el otro. Sales a la calle. Miras al cielo. Está nublado a punto de llover, como hace 2 meses. Miras a la gente. La miras a los ojos, la única parte de la cara que puedes mirar. Ves miradas perdidas, miradas tristes. Miradas desesperadas porque acabe esto. Acabe el no abrazar, el no tocar. El no celebrar con tus seres queridos la vida. El no tomarte ese cafelito y desahogarte. El no cenar con tu pareja en la calle. Que acabe el no empleo el no sé si podré pagar el piso el mes que viene. Que acabe el miedo de ver a tus padres y transmitirles algo que tú no ves. Quieres llegar a casa y quitarte la mascarilla y estar con los tuyos. Y evadirte...y vivir lo que podíamos hacer y lo que querrás hacer cuando acabe todo esto. Soñar despiertos por una vida plena sin miedos a contagiar o ser contagiado ¿Soñamos?

viernes, 22 de enero de 2021

¿Cuánto falta?

 Un día te levantas y sabes que no puedes más. Todo te parece lo mismo. La misma rutina, el mismo trabajo de mierda. En circunstancias normales, no pensaría en tirar la toalla. Siempre he pensado que hay algo mejor. Que aunque no te guste tu trabajo, vas a acabar tu jornada y vas a ver a tus amigos, vas a ir de viaje este fin de semana a algún sitio o vas a salir a cenar. Pero ahora no sé qué me motiva para levantarme todos los días, mas encima muy temprano y para dos horas. Bajo estas circunstancias me quedaría en casa leyendo. No haría otra cosa. Uno ya siente que está desesperado y que no tiene fuerzas para seguir nadando, ya que parece que todo hace que te hundas. Que no sabes a quién acudir ni a quien implorar No entiendo cómo este país permite que personas tan formadas se marchiten sin tener a dónde ir. Personas que con estudios superiores, idiomas, experiencia...estén sin trabajo o cobrando un sueldo miserable. Personas que aún pidiendo trabajo no consigue nada. Personas que saben que son validas para desempeñar labores concretas y no les dan la oportunidad de demostrar su valía...¿En qué momento caímos en esta trampa de la que no podemos salir? ¿Cómo nos deshicimos de la vida rural donde había disponible terrenos y naturaleza para hacinarnos en ciudades donde no hay cómo alimentarse por falta de trabajo y por falta de alimentos? Tenemos que pensar que todos los alimentos vienen de fuera. En el barrio de una ciudad no hay fabricas, ni cabezas de ganado. Quizá alguno tenga una gallina. Pero si ocurriera algo grave nos tendríamos que ir. Quizás es el momento de largarse. ¿Cuántas personas se han podido quedar en paro en estos últimos tiempos? Hostelería, turismo, transporte, alimentación. Todo va en cadena. Y si uno se ve afectado, el otro también. Imaginemos que los padres de 2 hijos trabajaban uno en el sector hotelero y otro en transporte. Uno ha sido despedido por el cierre del hotel. El otro ha reducido jornada por que no hay tanto que repartir porque hay menos demanda. Uno de los hijos ha tenido que dejar la universidad por ello, y el otro sus clases de piano porque le fascina. Tenemos pues 2 posibles genios que se quedaron por el camino. Y así miles de españoles o ciudadanos del mundo. Desanimados por lo que tenemos y nos queda por vivir

jueves, 17 de diciembre de 2020

 Hoy me he levantado preguntándome si tiene algún futuro la educación tal y como la conocemos. Esa educación que lleva más de 2 siglos siendo lo mismo. El profesorado en la tarima, sentado en su mesa o escribiendo en la pizarra, mientras que el alumnado aprende, o hace como que aprende, desde el palco, contenido que está muy alejado de lo que realmente ellos necesitan saber o tienen interés en hacerlo. La educación actual se está desprendiendo a un ritmo vertiginoso, de instrumentos de escritura. Libres de un bolígrafo, de un lápiz, de un subrayador, de un folio o de un cuaderno. Se han vuelto presos de la yema de sus dedos, sobre todo el índice. ¡Quién lo diría! Años de cuadernillos rubio para dejar de escribir en soporte papel. El bichito, como le llaman en muchos lugares y mono-tema de este año tan infernal, parece que ha venido para quedarse y la educación la ha desfigurado como daño colateral, aunque a mi parecer, ha sido la excusa perfecta para hacer obras y hacer limpieza. El alumnado visita cada día el aula con una Tablet, que o bien le han cedido o bien le han comprado sus padres. Dicen que es para evitar problemas de espalda, pero existe el mismo interés económico sólo que escondido tras la tecnología. Ya hacen resúmenes en una aplicación, esquemas en otra o subrayan con una opción incorporada en el archivo de lectura. ¿Cómo se les va a mostrar el camino hacia en el hábito de lectura, si no ven libros físicos? Está usted exagerando, pensará... pero... ¿y dentro de 50 años? ¿Quién nos dice que ya no se lea en papel y sí de forma electrónica? ¿Dónde quedará el hojear y el ojear un libro? ¿Serán las bibliotecas y los libros carne de cañón de museos? El otro día, hablando con un chico al que le doy clases particulares, me sorprendió el hecho de que en plena secundaria, no tuviera un solo libro en su habitación. No sabía un ejemplo de cuento literario y no podía tampoco ponerle ejemplos sobre libros de su habitación. Tampoco podía en base a ello, repasar gramática. Cada día se escribe menos en papel y eso está haciendo que nuestro cerebro sólo se acuerde de consultar o el móvil o la Tablet, la información de la que precisamos. Ya no memorizamos, lo hacen esos soportes por nosotros. Quizá a otra civilización anterior a la nuestra le pasó eso. Dejaron de escribir en papel, se acostumbraron a escribir sobre tecnología. Se fue la luz y se dieron cuenta que ninguno sabía hacer nada. Sería un cuento aterrador que parece que estamos abocados a hacerlo realidad con esta forma de vida.

lunes, 30 de noviembre de 2020

La habitación del aprendizaje.

Todos los días, en bici de camino al trabajo, uno piensa y piensa. Supongo que tiene algo que ver con que haya más movimiento de sangre por el cuerpo. La cosa es que algo de sangre llega al cerebro, algo milagroso no siendo ni las 7 de la mañana. El tema es que se me ocurrió pensar que el cerebro es como una habitación, como nuestro cuarto. Desde pequeño, nos lo llenan de objetos y cosas que nos deben  gustar. Hay cosas que usamos más, otras que menos y otras que acabamos guardándolas o tirándolas. Las olvidamos y en un futuro la desempolvamos para usarlas o no. Cuando llegamos a la adolescencia solemos cambiar el cuarto...lo transformamos. Ya no nos gustan las mismas cosas y se vuelve más ¨adulto¨. En ese cuarto además habrá mucho conocimiento, ya sea por libros, por apuntes o que en momentos de nuestra soledad lo asentemos. Nuestra madre nos aconsejará cómo ordenarlo, según su experiencia. Tu profesor será el que evalúe si lo que hay es correcto o no, o si lo debes arreglar. Tu amigo o amiga te dará objetos que sirvan o no. Tu profesor particular, se meterá en tu habitación y mirando y analizando todos los objetos te dirá cómo debes colocar el mobiliario y los objetos para que tu profesor, el que te evalúa, te ponga buena nota. Habrá veces que en tu habitación entrará el sol y habrá luz, y otras estará oscuro y no verás ni la mesa que tienes delante. Puede que también quieras meterte en la cama y no saber nada de nadie o por el contrario, asomarte a la ventana y saludar a todo el mundo. Habrá pelusas y polvo que habrá que quitar si no quieres que parezca un cuarto abandonado. Cuando tengas pareja, compartirás ese cuarto con otra persona y tendréis cosas de ambos. Tendrás poquitas cosas, ya que lo que realmente te importa ya lo tienes sin tenerlo presente. El problema viene cuando algunas veces te olvidas de ti mismo por ello. Cuando muere la otra persona, quieres tener lo mínimo. Ya no te hace falta tener nada para vivir el día a día hasta que llegue tu hora. Cuando llega tu hora, ese cuarto o habitación lo desalojan. Ya no queda nada de ti. Lo más probable es  tus seres queridos se deshagan de tus pertenencias,(sabiduría que se pierde para siempre) y otros objetos se queden en sus vidas trasmitiendo esa sabiduría que llenará el cuarto de las generaciones futuras.

domingo, 22 de noviembre de 2020

En plena plandemia...

 Más de un año que no escribo y tantas cosas que han pasado. No hace falta explayarse. Creo que el 2019 fue el aviso de la tierra de que algo había que hacer: Demasiado consumo, demasiada contaminación...demasiado vivir a la espalda de la tierra...o eso creemos. A finales del 2019 nos azotó la pandemia, cuyos primeros casos provenían de China, que con tanto turismo, no ha tardado en propagarse. Sevilla en este caso, que vive casi del turismo, ha caído en la miseria. No hay nadie que no conozca a alguien que ha perdido su negocio o empleo por esta crisis. Aquí ni se sabe quién ha creado el virus, ni cuánto va a durar, pero las medidas cada vez serán más restrictivas (dicen que el culpable puede ser el 5G, y por qué no. Todos sabemos cómo afectan las ondas al agua. Quién nos asegura que no cause mutaciones).  Lo dicho y a lo que voy. Miles de millones de años en llegar hasta este punto de la evolución, sobreviviendo a la 2º extinción, siendo uno de los seres vivos más interesantes de nuestra tierra (y no digo de nuestro sistema solar por que no se sabe), y lo lo único que se nos ocurre es encerrarnos y cerrar negocios y enclaustrarnos en casa. ¿Para cuándo un cambio de mentalidad? Un cambio que nos acerque a lo que somos: habitantes de este mundo, que vivamos con lo que nos da la tierra. Este organismo llamado tierra nos hizo omnívoros para comer de todo. ¿Para cuándo obligar a cada ser humano a que siembre su propia comida? Que exijamos por ley tener cada uno unos metros para sembrar. Derecho a tener disponible un trozo de tierra. Derecho a poder ver las estrellas, para saber los ciclos astronómicos. Derecho a poder vivir del sol y de su energía. Derecho a poder respirar aire puro. Ese día llegará cuando el sistema monetario esté obsoleto. Cuando el dinero no valga para nada. Cuando intercambiemos bienes. Cuando sepamos realmente que somos esclavos del sistema, que trabajar sólo vale para tenernos ocupados y no pensar en revelarnos, para comprar comida ultra procesada, para pagar deudas...es que habrá que trabajar para vivir. La respuesta es: NO. No si tenemos nuestro terreno con nuestras siembras y árboles frutales. O ni terreno....¿Y si nos volviéramos más civilizados y sembráramos en las azoteas? ¿O en los parques? ¿Y los árboles fueran frutales, lo de la calle? ¿Quién trabajaría? ¿Quién se estresaría? ¿No se penaría al que contamina por perjudicarnos a todos?¿No habría menos guerras, más empatía o solidaridad? Básicamente, trabajamos para conseguir cosas que no nos son necesarias, por que a la vista está que la comida la podríamos conseguir de forma gratuita. ¿Y la vivienda? Pues eso ya sería hablar del sistema educativo. ¿Que tal si en el sistema educativo nos enseñaran a sembrar (con todo lo que conlleva las épocas de siembra, cosechas, regado, beneficios...) beneficios que nos llevan a mantenernos sanos (sabiendo las propiedades de cada yerba o fruto, tendríamos salud) , a llevar una casa (gastos, organización) o hacerla? ¿Por qué no? No nos hace falta tener pisos ultramodernos. Nos hemos dado cuenta que los edificios nos hacen estar hacinados, sin contacto con el exterior ni con la tierra. ¿Qué tal si nos enseñan a construir nuestra choza? Con materiales resistentes o reciclados. ¿Y cómo se movería la economía? Mi respuesta es...no es necesario...¿Y las tribus indígenas? No les hace falta economía comen y siembran de lo que tienen y estoy seguro que no nos envidian en absoluto. Saben escuchar la tierra, mirar las estrellas, predecir el cambio de estación.... el mundo sería un lugar mejor. ¿En qué momento nos dejamos esclavizar de esta forma?

lunes, 22 de julio de 2019

2050 2º Parte

No se si alguna vez he comentado que soy educador, pedagogo especialista en N.E.E, que no sólo incluye la discapacidad si no a toda persona que esté en riesgo de exclusión social, como inmigrantes, personas mayores o incluso niños de barrios marginales. El caso que hoy hemos hecho una actividad sobre el medio ambiente. Pues bien...el resumen de la actividad que nos han impartido, es que hay que reciclar. Sabemos que el problema actual sobre la contaminación del medio ambiente, es el uso excesivo del plástico en nuestras vidas. La mayoría de los productos que compramos tiene un envoltorio o alguna parte plástica y complicado es hacerse con algo que no tenga y que encima no te cueste un ojo de la cara (multa al canto por ser limpio). Bueno al lio que me enrollo. No nos enteramos que la cosa está en reducir, no en reciclar. Es más...se recicla por que se produce. Si no, no haría falta hacerlo. Pues ya de por sí que es un tema que ni los adultos están cocienciados...¿Cómo podemos concienciar a los más pequeños?¿Se puede? ¿En el cole/ instituto o en la familia? A ver...vayamos por partes...Donde más productos se consumen es en casa. La mayoria en envases plásticos. Si ellos ven que los padres compran productos así... lo verán tan normal. Por otro lado,en las campañas publicitarias de limpieza y medio ambiente y tal se habla de reciclar. Realmente como es otro negocio, ya que se beneficia el que produce el plástico y el que recicla, no conviene decir que se reduzca y si además, a la familia, en el momento de tirar la basura, se la quitan de la vista, y por tanto no ven todo lo que repercute en la naturaleza ni el mundo. A la familia le llega el ¨recicla¨ y ellos lo hacen. Y ya está. Por lo tanto, cuando se hacen actividades sobre la basura que llega a los mares piensan: Si yo no he tirado basura al mar...esto no va conmigo. Y ya está...problema resuelto. Por otro lado...tu preguntas en la calle o a los adultos sobre reducir...y te dicen...¡Si yo reciclo! Y ya está...ya hay que quitarles toda la culpa. A ver... es un tema complicado. No es fácil reducir, puesto que si hubiera un botón para eliminar el plástico de los productos que venden en un super....lo mismo te quedas con conservas, botellas y algún envase de cartón....un 2% de lo que venden en un supermercado, donde compra la gente normal ya que una herboristeria o semilleria o tienda a granel es de frikis o es caro (O eso dicen). En definitiva:
En casa: Comprar productos a granel (Arroces, Pastas, cereales, harinas, especias. No son caras a granel. El alcampo lo tiene muy barato). Ir a la fruteria, pescaderías, carnicerias. Puedes decir: No tengo tiempo. ¿No tienes 1 hora a la semana para dedicarla a comprar en estos 3 establecimientos, comprar en cantidad y congelar? No cuela.
En los centros educativos: Concienciar en reducir y educar a los padres. A ver... por muchos que ellos estén concienciados, los que compran en casa son los padres y no los niños...Que les pidan botellitas de zumo rellenables o agua (que los zumos tienen de todo menos fruta), bocadillos en tuppers o una frutita que no está mal.
En sociedad: Comprar a granel y dejar de comer porquerías innecesarias. Realmente mucho de lo que comemos es envasado que no es sano para el cuerpo. Ten por seguro que lo sano lo venden a granel. No vas a encontar tus galletas favoritas o snacks te tal marca a granel. Comer sano, comer de la tierra es lo mas beneficioso para todos, evitando enfermedades futuras sobre todo cardiovasculares (Ya de paso, destinando mi dinero a la seguridad social a otras cosas) y creando personas concienciadas.
Pues eso, a ver si podemos ser simplemente unos animales con conciencia y no la especie con diversidad funcional de la tierra y seguro que del universo.

viernes, 21 de junio de 2019

2050

2050. 2050 Es la fecha de defunción que tiene la humanidad como sigamos con esta vorágine consumista sin precedentes y sin sentido.Consumes y consumes y no dedicas un momento a pensar si realmente es necesario lo que estas adquiriendo. Es barato...dicen unos...me hará falta, dicen otros. Yo mismo confieso que tengo artilugios que tengo que llevan años ahí y que he usado una vez o ninguna, aunque confieso que es porque no tengo el lugar necesario para su uso, que ganas no me faltan. No se si hemos llegado al limite de la idiocia humana (ya subimos el listón con las guerras mundiales y los colonialismos), pero si no hemos llegado, estamos cerca. ¿Pero de donde viene el problema? El problema es el humano...pero... ¿en qué momento comenzamos a vivir por encima de las leyes de la naturaleza? En la época industrial, sí pero...¿cómo se nos convenció de que es necesario tener más de lo que nos es útil? En los años 60 y 70... algunos avispados deseosos del codiciado dinero se dieron cuenta de que si vendían, se enriquecían. Digamos que fue la nueva forma de enriquecerse sin ser aristócrata, sólo teniendo una buena idea y dándola a conocer. Como empresarios que son, y si su comida depende de sus ventas...¿Habría que convencer de que sus productos son necesarios, no? Todos los hacemos para conservar nuestro trabajo ¨convencer de que nuestro servicio es necesario¨ ¿Pero porqué pocos se preguntan si es necesario o no lo que adquiero? Fácil: No hay tiempo para ello. Los empresarios se han encargado de que no tengas tiempo para pensar. Ni siquiera en el colegio te hacen pensar. Salimos de la escolarización como sujetos consumistas (Ya se encargan los medios de convencerles de que sus juguetes son lo mas y si no los tienes serás un marginado) Volviendo a lo de pensar (ya sacare el tema de la educación, que tiene para rato). Para pensar hace falta cuestionarse. Para cuestionarse hace falta conocer. Para conocer hace falta leer, informarse, contrastar información...Mucho trabajo para un trabajador medio que trabaja de sol a sol y que lo único que quiere es llegar, pulsar un botón y ver la tele...donde están las noticias, que básicamente te informan de que del ecuador para abajo, es malo, del ecuador para arriba es bueno y que del ecuador para arriba y para el este (desde Alemania )es liante y comunista pero del ecuador para arriba y para el oeste, es la leche. Australia no se nombra más que para decir que se ha quemado (un gran continente y buena economía, pero no interesa). El caso es que llegas cansando o cansada, vas el finde al centro comercial donde te venden hasta la baba de un sapo albino, petas el carro de plásticos y alimentos hipersaturados de todo menos de nutrientes y te vas para casa. No tienes tiempo a comprar a granel ni tiempo para usar ese granel para hacer comidas. Como el super es sabio, te lo vende todo casi masticado. (llegará el día que te vendan regurgitaciones para que no tengas ni que masticar). Ya he visto plátano pelado en un plástico al vacío y ajos pelados y separados en una especie de pastillero, de plástico, naturalmente. Tiras ese plástico, pero lo tiras al reciclaje (ojo, ya estas contribuyendo al medio ambiente por ello), pero como no te da tiempo a pensar y no quieres pensar, ni se te pasa por la cabeza qué es lo que pasa con ese material de desecho al tirarlo al contenedor... continuará